PERCUSIÓN CORPORAL

7 de octubre de 2013

En la sesión de hoy principalmente hemos explorado el maravilloso mundo de la percusión corporal, pero… ¿qué es la percusión corporal?

La percusión corporal es una técnica basada en utilizar únicamente el cuerpo como instrumento rítmico, tímbrico y dinámico para crear sonidos y ritmos. Son diversos los objetivos específicos que se trabajan con esta técnica basados principalmente en el descubrimiento, la experimentación y la práctica.

La utilización del cuerpo como instrumento de percusión posibilita el desarrollo del sentido rítmico; el conocimiento de conceptos musicales; el desarrollo de destrezas necesarias para la coordinación de movimientos; la improvisación; la introducción de grafías no convencionales y la lectura de grafías rítmicas concencionales con el cuerpo; así como el seguimiento de una audición musical acompañando el pulso o el ritmo.

A continuación, muestro un documento que completa esta pequeña presentación sobre la técnica propuesta, para todos aquellos interesados sobre el tema:

“El cuerpo como instrumento”: http://dspace.usc.es/bitstream/10347/513/1/pg_090-095_adaxe10.pdf

En educación infantil, las partes del cuerpo más empleadas en este método son:

  •  Pitos o chasquidos. Debido a la dificultad que presentan estos movimientos en las edades tempranas (al no tener bien desarrollada la motricidad fina), se sustituyen por el “chasquido de la boca”
  •  Palmas. Se pueden trabajar a distintas alturas en relación con el cuerpo (en la cabeza, dando al pecho, en las piernas…) y con las cuales también se puede conseguir trabajar distintas intensidades según se percutan todos los dedos de la palma, o sólo algunos, así como con la fuerza con la cual se produzca el sonido. De igual modo, las manos percuten también sobre los muslos o rodillas en posición de pie o sentados.
  • Pies. Se utilizan de pie o sentados, los dos juntos, uno sólo o los dos alternados, pudiendo introducir variedad con las puntas y los talones.
Y con las palmas y los pies hemos comenzado la sesión de aula de hoy.

Actividad 1. Dispuestos en círculo y sentados en sillas debíamos imitar los movimientos del  profesor siguiendo el ritmo marcado por él mismo.

En una primera ocasión, el movimiento sólo se centraba en los pies, en concreto en las puntas, pero debían coordinarse, porque ambas no iban a la vez, sino que se iban alternando. Por ejemplo, mientras la punta del pie izquierdo se levantaba una vez, la punta del pie derecho se levantaba dos veces, la del derecho a la misma vez que la del otro pie acentuando así ese tiempo. De este modo, la secuencia de intensidad conseguida es fuerte-débil-fuerte-débil. La ejecución rítmica sería la siguiente:


Después de realizar percusión corporal con las puntas de los pies, hemos seguido las mismas secuencias pero en esta ocasión utilizando los talones.


Y practicados estos movimientos, con sus correspondientes sonidos (recordemos que este primer ritmo requería que de los dos tiempos que lo formaban, el primero se acentuara más, por lo que se punteaban los dos pies a la vez), hemos puesto en práctica una dificultad añadida. En esta ocasión, se requería que mientras que un pie, el izquierdo, sólo punteaba una vez, el derecho, daba tres veces con las puntas, coincidiendo ambas puntas sólo en el primer tiempo el cual se convertía en el más fuerte. De este modo, la secuencia de intensidad conseguida es fuerte-débil-débil. La ejecución rítmica es la siguiente:


Después de realizar percusión corporal con las puntas de los pies, hemos seguido las mismas secuencias pero también poniendo en práctica nuestros talones.



No obstante, el profesor tras dominar estos pasos nos ha propuesto un reto: hacer el mismo ritmo y los mismos movimientos de un pie, con el pie contrario, es decir, puntear con el pie izquierdo los del derecho, y viceversa.

Digo “reto” porque los que somos de lateralidad diestra, tendemos a realizar los movimientos más complejos con las extremidades de nuestro lateral derecho, y utilizar nuestro lateral izquierdo para ello nos supone una ligera dificultad. Los que somos diestros, escribimos o cogemos los cubiertos con la mano derecha, abrimos las ventanas o las puertas con la mano derecha, etc. Además, la mayoría de elementos que nos encontramos en nuestra vida cotidiana están hechos para diestros, como las puertas, las ventanas, las tapas de la comida, los tapones de la bebida… Pero debemos tener en cuenta que los zurdos tienen la misma dificultad en el caso de utilizar su lateral derecho. Los zurdos utilizan los elementos de la vida cotidiana que están pensados normalmente para diestros, pero sus movimientos están tan automatizados que no les importa. El problema surge tanto para diestros como para zurdos, cuando debemos realizar una acción con las manos o los pies contrarios a los que utilizamos con normalidad, ya que necesitamos de mayor concentración y atención para llevarlo a cabo adecuadamente.


A prueba de ello, el profesor nos ha propuesto una tarea a realizar en casa. Esta consiste en estar durante 15 minutos, utilizando la mano izquierda en caso de ser diestros, y la mano derecha en caso de ser zurdos, para todo lo que hagamos en ese tiempo. Con ello, pretende que veamos qué es lo que pasa transcurridos estos minutos, asique…¿qué ha ocurrido?

  • Después de haberlo experimentado, he podido comprobar dos momentos distintos. El primero me ha supuesto una mayor concentración ya que, al ser diestra, la mayoría de los movimientos que realizo están automatizados con la mano derecha, y llevarlos a cabo con la mano izquierda me cuesta por falta de costumbre. Por ello, he necesitado concentrarme para que mi cerebro se adaptara a este cambio. Al pasar los minutos y seguir utilizando la mano izquierda, mis movimientos con ésta se han ido adaptando al cambio suponiéndome cada vez menos dificultad. Al final del tiempo propuesto he notado como las acciones realizadas con ésta se han ido ajustando sin necesidad de adoptar tanta concentración como al principio. Probablemente, si hubiera seguido practicando con la mano izquierda durante días, mi cerebro se habría adaptado a este cambio y tras la experiencia y el aprendizaje, podría utilizarla de igual forma que la derecha. Y como todo, tiene una explicación. Nuestro cuerpo es hiperadaptativo ya que puede asimilar casi cualquier cambio, por lo que, si le obligamos a trabajar con el lateral más débil de nuestro cuerpo (en mi caso el izquierdo), podremos conseguir que con el tiempo llegue a ser casi tal hábil como el otro.  

Centrando de nuevo el interés en las actividades realizadas en el aula a día de hoy, cabe mencionar que tras poner en práctica la percusión corporal utilizando los pies para crear ritmos, hemos pasado a utilizar las manos. La percusión en esta ocasión, la hemos creado golpeando las manos en los muslos y acentuando siempre una palmada más que las otras. Además una de las dos manos la hemos ido alternando golpeando primero una pierna y después la otra, mientras que la otra mano golpeaba siempre en el mismo muslo. El profesor nos ha marcado el ritmo que debíamos seguir y además, nos ha pedido que acentuáramos el primer tiempo de cada cuatro. Si empezásemos acentuando con la mano y el muslo izquierdo, la ejecución es la siguiente:


Después de practicarlo de este modo a distintas velocidades, ya que genera cierta dificultad al hacerlo deprisa, hemos probado intercambiando los movimientos de una mano a otra, es decir, realizar con la mano izquierda los de la derecha y viceversa. En esta ocasión, igual que en el caso de los pies, la dificultad es mayor ya que estamos utilizando nuestra mano menos hábil (en caso de ser diestros) para realizar los movimientos más complejos, y nuestra mano hábil para realizar movimientos más sencillos. Por eso siempre nos costará más y necesitaremos de mayor concentración.

No obstante, hemos podido comprobar que, aun utilizando nuestra mano o nuestro pie más hábil para realizar los movimientos propuestos más complejos, también requiere de una concentración previa ya que al no ser movimientos a los que estamos habituados a realizar, se crea cierta dificultad para coordinarlos y se requiere de cierta práctica para llegar a dominarlos. Esto adquiere cierta lógica, la cual se explicará más adelante.

Actividad 2. Después, el profesor nos ha propuestos distintos ritmos a realizar también con las manos y los muslos, terminando con un ejercicio de repique de manos por parejas.  Este repique se forma a partir de un ritmo básico de manos como base que suele estar compuesto por un ritmo formado a partir de cuatro palmadas: fuerte, débil, débil, fuerte. La técnica habitual es con dos personas haciendo palmas, una haciendo el ritmo descrito y la otra a contratiempo, pero sonando de tal forma que sólo se produzca un ritmo sonoro. Para ver un ejemplo, adjunto un enlace para vídeo:



Esta técnica no sólo necesita de experiencia para conseguir repicar las palmas; también necesita de concentración. Esto se debe a que es muy importante aprender el ritmo básico con las palmas, pero para la otra persona que va a contratiempo es necesario poner en práctica  también la concentración para saber cuándo tiene que entrar en el ritmo y cuando puede salir del mismo.


Actividad 3. Después de todo lo anterior, se ha puesto una pieza musical para que, nosotros los alumnos/as, lleváramos el pulso a partir de los movimientos propuestos por el profesor. La concentración ha formado parte importante de esta actividad ya que, no sólo debíamos coordinar los movimientos requeridos por el profesor para esta ocasión, simultaneando unos y otros, sino que debíamos hacerlo siguiendo el pulso de la canción. Una vez más se demuestra la dificultad que tiene hacer percusión corporal coordinando movimientos distintos realizados con distintas extremidades de nuestro cuerpo.

En base al trabajo con percusión corporal, cabe decir la gran variedad de juegos que existen para ello y que pueden ponerse en práctica siempre y cuando se adapten a las características de las personas con las que se van a realizar.


Llega el momento del POR QUÉ…

Y como ya he dicho en líneas anteriores, todo lo descrito y trabajado hasta el momento en la sesión de hoy, requiere de cierta lógica y por consiguiente es necesaria una pequeña reflexión al respecto.

Tenemos demasiados movimientos automatizados en nuestra vida cotidiana. No obstante, todos aquellos que no están automatizados, que se realizan con poca frecuencia o incluso que pueden ser nuevos para nosotros, necesitan de cierto aprendizaje para poder controlarlos y dominarlos. En este caso, el aprendizaje se consigue a través de la experiencia, por ello podemos referirnos a él como aprendizaje vivencial.

Supone un proceso en el cual construimos el conocimiento a través de la práctica, adquiriendo habilidades a partir de la realización de acciones que ayudan a tal fin. En definitiva, lo que hacemos con la práctica es entrenar a nuestro cerebro ya que éste se supone clave para movernos.

No debemos olvidar que el cerebro es el órgano más mandón de todo nuestro cuerpo ya que es el que ordena constantemente, a todas las demás partes físicas, sobre qué tienen que hacer; recibe información del mundo exterior y lo hace comprensible a través de nuestros sentidos controlando y regulando a la vez, las acciones y reacciones del cuerpo. Controla nuestros pensamientos, la memoria, el habla, pero también nuestro cuerpo físico provocando los movimientos de las piernas o de las manos. Pero para controlarlos requiere de cierta adaptación.

Teniendo esto en cuenta, se llega a la conclusión de que, aquellos movimientos que el cerebro no controla en un principio, necesitan de cierta experiencia para que éste se adapte y adapte al cuerpo para llegar a dominarlos. Este dominio será consecuencia del control adquirido en los movimientos realizados, y será este control el que dé lugar a la precisión que requiere la realización de los mismos.

Algunos necesitan de más experiencia para llegar al control y al aprendizaje y otros menos, depende del ritmo de cada persona, de la dificultad que le genere realizar un movimiento determinado y del tiempo empleado.

En el caso de las actividades hoy propuestas sobre la percusión corporal, el tiempo que hemos dedicado para experimentar y practicar los ejercicios planteados ha sido limitado, pero suficiente para aprenderlos. No obstante, para nuestro cerebro ha supuesto cierta dificultad puesto que no son movimientos habituales para nosotros y necesitamos de mayor concentración para llevarlos a la práctica y aprenderlos. Los movimientos se han introducido a través de la imitación de los alumnos/as al profesor, y después de asimilarlos y acomodarlos en nuestro cerebro, hemos pasado a realizarlos de manera autónoma sin ayuda del profesor pensando que nuestro cerebro los controla. Al principio, los movimientos se han convertido en algo difuso puesto que, al realizar acciones simultáneas con las dos piernas o las dos manos, costaba coordinarlos. Al llevar unos minutos ejecutándolos, hemos podido controlarlos e incluso realizar unos y otros cada vez con más precisión.

El control que adquiramos de nuestro cuerpo debe ser tal, que este nos debe hacer capaces de realizar movimientos independientes y simultáneos a la vez con distintas partes de nuestro cuerpo, por ejemplo con manos y pies.

Y todo esto sin lugar a duda es cuestión de aprendizaje y de experiencia.

Por tanto, podemos llegar a la conclusión de que poner en práctica la percusión corporal en educación infantil conlleva un tiempo de aprendizaje, tanto de movimientos básicos como de movimientos más complejos, que debe partir de la imitación. Y para que después los ritmos percutidos creados a partir de su cuerpo, puedan aplicarse a fragmentos escuchados, es necesario que antes se haya acostumbrado a los niños y las niñas de la etapa a realizarlos, controlarlos, precisarlos y en definitiva, a aprenderlos. 

Si nos paramos a pensar en lo que supone la percusión corporal como técnica, nos daremos cuenta de lo importante que es. Es más que una manera de hacer música y de vivirla a través de sonidos y ritmos. Es un importante entrenamiento para el cerebro y especialmente para el desarrollo de las inteligencias múltiples. Su uso es muy apropiado para la enseñanza musical principalmente en la educación infantil, por la fácil accesibilidad al instrumento ya que todo el mundo lo tiene y proporciona una experiencia directa con el ritmo, el tempo e incluso la métrica. Además, trabaja la unión del grupo de alumnos y alumnas de un aula mediante la interacción entre ellos y con ellos, y supone un medio especial para trabajar con niños y niñas que presentan alguna discapacidad especial.  

Haciendo honor al profesor Javier Romero Naranjo, doctor en musicología, me quedo con una reflexión que recoge en su libro “Didáctica de la percusión corporal. Fundamentación teórico-práctica”, la cual dice así:

“Le hemos dado más importancia al instrumento que está fuera del cuerpo y lo que hacemos con él, que al instrumento que llevamos siempre con nosotros y al que, a lo largo de la historia, multitud de tribus y culturas musicales han recurrido. El cuerpo como forma de expresión musical, de expresión de las emociones y de su transmisión está siempre presente y debemos reivindicarlo como el eje que articula todo un discurso musical”.


Actividad 4. Siguiendo la línea de percusión corporal, en una segunda parte de la sesión de hoy en el aula, hemos creado nuestra primera partitura rítmica. Por tanto, para esta actividad debíamos utilizar nuestro cuerpo como si de un instrumento se tratara.

Para empezar, el profesor ha establecido una serie de números los cuales correspondían a unos golpes de percusión determinada. Los números son 1, 3, 5, 7 y 9, y los movimientos propios de cada uno son:


Número 1:      Una palmada
Número 3:      Una palmada y dos golpes en el pecho (uno con cada mano)
Número 5:      Una palmada, dos golpes en el pecho y uno en cada pierna
Número 7:      Una palmada, dos golpes en el pecho, uno en cada pierna y uno en cada nalga
Número 9:      Una palmada, dos golpes en el pecho, uno en cada pierna, uno en cada nalga y un pisotón fuerte con cada pie. 

Pero para aprender esta serie de números, sus movimientos propios y el ritmo correspondiente, el profesor ha comenzado haciéndolos uno por uno y nosotros imitándole del mismo modo: primero con el número 1 y el 3, después añadiendo el 5, después repasando el 1, 3 y 5, después añadiendo el 7 y así hasta el mayor grado de dificultad, es decir, el 9. De este modo, los alumnos/as hemos ido cogiendo los pasos y el ritmo para desarrollar la actividad. Para ello, he encontrado por internet un vídeo de Keith Terry, donde se reproducen exactamente los pasos anteriores con el ritmo adecuado. Lo presento a continuación: 




Una vez ensayados y aprendidos estos movimientos percutidos, hemos pasado a realizar nuestra primera partitura rítmica con percusión corporal teniendo en cuenta los números anteriores y sus movimientos propios. En primer lugar, se ha presentado la seriación rítmica a seguir, la cual ha sido:


3       3             7       1       3       3       5       Relaxing cup

***Puntualizaciones: en el 1 hacer la palmada y decir “Uam” y después del último 5 pronunciar las palabras que aparecen siguiendo el ritmo determinado.

Después de llevar a la práctica esta seriación mediante percusión corporal, pasamos a la parte teórica de esta actividad. Tanto la seriación como los movimientos propios que corresponden a cada uno, pueden llevarse a una partitura. En primer lugar, a cada tipo de movimiento (palmas, brazos, muslos, nalgas y pies) se le adjudica una línea propia dentro de un pentagrama:


Una vez identificada la línea donde se produce cada movimiento, pasamos a realizar la partitura correspondiente a la seriación presentada para la actividad, posicionando los números y los movimientos propios en el pentagrama. Aquí no importan las notas musicales, sino la identificación de los movimientos a realizar y las figuras que componen para seguir el ritmo en el pentagrama. Por tanto, aunque puestas en el pentagrama supongan unas notas específicas, no debemos fijarnos en ellas como tal porque sólo trabajamos la percusión corporal.

Recordemos que la seriación era “33571335 relaxing cup”.


Como figuras musicales, el ritmo marcado por el profesor relaciona los movimientos con una figura musical determinada. Cada movimiento corresponde a una corchea menos el último de cada número que corresponde a una negra.

Pero aún podemos ir más allá, y concretar más esta actividad en el pentagrama, ya que se puede poner incluso el lateral específico de nuestro cuerpo que utilizamos con cada movimiento, es decir, la derecha o la izquierda. Esto se consigue cambiando la dirección de la “plica” de cada figura hacia arriba o hacia abajo.

Por tanto, nuestra partitura finalmente quedaría de la siguiente manera:

MANO DERECHA: plica hacia arriba
MANO IZQUIERDA: plica hacia abajo



Y así hemos hecho nuestra primera partitura rítmica!!!

En definitiva, con esta actividad son diversos los objetivos que ponemos en práctica en el aula de educación infantil. Trabajamos el ritmo, la memoria, la lateralidad, la precisión, la concentración, el orden, la coordinación, el oído (al atender a los sonidos), la vista (en la imitación primaria de los movimientos), incluso el trabajo en equipo para conseguir un ritmo que suene al unísono.






MAYUMANÁ Y STOMP.

29 de octubre de 2013


Mayumaná es un grupo de danza y percusión creado en Israel cuyo nombre significa destreza y habilidad. Sus espectáculos son de teatro, danza y percusión unidos. Suelen realizar la percusión sobre objetos pintorescos como contenedores de basura y otros objetos reciclados. El grupo está influenciado por su pasión compartida por el ritmo y la coordinación, y alimentada por su sentido del humor y picardía. Está enriquecido por trabajar en un elenco multicultural y el poder de cada creación proviene del énfasis que ponen en la unidad y la sincronización en su conjunto. A continuación, se muestra un vídeo de uno de sus espectáculos, aunque en la web se puedan ver infinidad de ellos: 




Stomp nació hace 20 años en Brington, Inglaterra por iniciativa de un grupo de amigos amantes de la música, pero sin medios para crear una orquesta convencional. Estos se propusieron hacer música con todos aquellos objetos disponibles y asequibles al alcance de todos. Por eso, para este grupo, no sólo los instrumentos convencionales de percusión sirven para hacer música, ya que crean ritmos con objetos cotidianos: escobas, encendedores de fuego, postes de madera, cubos de basura, cajas, bolsas de plástico, botas, etc. En sus espectáculos de percusión suele haber un 25% de improvisación y un 75% de ensayo dando a la espontaneidad de los protagonistas una importancia relevante en el espectáculo. A continuación, también se incluye un espectacular vídeo sobre una de sus actuaciones más reconocidas:




Tras observar la genialidad de estos dos grupos, paso a explicar la actividad propuesta en el aula para esta sesión de aula.

Actividad.

En grupos de 6 personas crear una pequeña composición de percusión de no más de 1 minuto, utilizando para ello los taburetes del aula como único elemento. No obstante, también se pueden incorporar a la misma sonidos producidos por la boca o mediante percusión corporal, pero siempre girando en torno al taburete como elemento escogido.

No obstante, la percusión puede realizarse con los distintos elementos que pueden encontrarse en el aula, como lapiceros, chaquetas, sillas, estuches, cuadernos,etc., pudiendo así comprobar las posibilidades sonoras de cada uno de ellos y la infinidad de composiciones y combinaciones que pueden llevarse a cabo. En estas actividades, normalmente se suele dar un máximo de 30 minutos para ver las posibilidades sonoras de los elementos escogidos pero, en la sesión de hoy debido al límite de tiempo, no se ha dado más de 15 minutos para su preparación. 

Tras la exposición de la composición de cada grupo, hemos tenido que representarlo gráficamente adquiriendo para ello una fórmula musical en su interpretación. Por ello, a continuación se incluye la representación gráfica de la composición musical de mi grupo con el fin de que pueda apreciarse todo aquello que se ha puesto en escena. 












Con este tipo de actividades, es importante que, como futuros docentes tengamos en cuenta que, no es necesario que en nuestras aulas de infantil, debamos contar con instrumentos musicales ya que, tanto nuestro cuerpo como los distintos elementos que se encuentran en la clase pueden darnos multitud de posibilidades para crear música. De hecho, se supone mucho más atractivo para el alumno utilizar objetos o elementos con los que se encuentre familiarizado en su día a día para crear música puesto que, lo que se haga en el aula, probablemente pueda trabajarlo también en otros ámbitos como el familiar o en la propia calle. Por ello, es un recurso que debemos incluir en nuestras programaciones sin preocuparnos demasiado si podemos acompañar las clases de música sólo con instrumentos musicales





8 comentarios:

  1. Hola Lorena! me parece excelente tu blog!!!felicitaciones por tu investigación y gracias por compartir tus reflexiones y conocimientos. Te cuento que soy Directora del grupo de percusión corporal Kumbá y me encantaría que pudieras conocer parte de nuestro trabajo. El próximo sábado 30 de abril del 2016, vamos a realizar un workshop de percusión corporal en santiago de Chile, si te animas contáctate con nosotros al mail contacto@kumbachile.com, o escríbenos por facebook: kumbá percusión corporal. Saludos!

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  2. También puedes visitar nuestra página web www.kumbachile.com

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  3. También puedes visitar nuestra página web www.kumbachile.com

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  4. SE VE MUY PADRE LA ACTIVIDAD ME GUSTARIA SABER SI SE PUEDE HACER LA A ACTIVIDAD EN FAMILIA O EN GRUPO ESPECIFICAMENTE EN ISRAEL.
    OJALA ME PUEDEN MANDAR INFORMACION

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  5. Oye amig@ esto no me gusto después no me sirbio para mi tarea solo el prinsipio desde En asta ritmo
    :I

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  6. Pero caray, si como escribes hiciste el ejercicio, nunca nada va a funcionar nada.

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  7. esta actividad esta bastante bien :)

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