IMITACIÓN. Lateralidad, efecto espejo y disonancia cognoscitiva

16 de septiembre de 2013


Una de las primeras pautas marcadas para la realización de cualquier actividad dentro de la temática de música y movimiento en la etapa de infantil, y válida para cualquier otra, es la necesidad de razonar cada acción que, como docentes, realicemos con nuestros alumnos y alumnas. 


En la etapa infantil, toda acción, juego y movimiento que se trabajen deben ser sencillos con pautas de ejecución básicas, pero deben esconder una finalidad integradora que ayude al desarrollo de los más pequeños. Por tanto, para el docente debe comportar un análisis profundo sobre lo que se va a hacer, cómo se va a llevar a cabo, la forma y, sobre todo, cuáles son los objetivos que se pretenden en base al desarrollo de la etapa y a las necesidades del aula. 

Para la educación musical, el docente debe buscar un doble sentido a todo lo que pretende que los alumnos y alumnas trabajen, con el fin de buscar un carácter integral en cada actividad que permita una ejecución sencilla por parte de los niños y las niñas, pero donde se pongan en juego muchos aspectos que forman parte en su totalidad del desarrollo integral y que permitan al docente de su observación y su correspondiente evaluación. 

Queda claro entonces que la programación de aula para cualquier actividad debe ser exhaustiva y completa, ya sea en el área de música y de movimiento (siendo estas las que nos competen), de lectoescritura, lógico-matemática, etc.

Siempre debemos buscar una doble intención en lo que pretendemos con los alumnos y alumnas para poder así trabajar otros aspectos, habilidades y actitudes que, de forma directa o indirecta estén implícitos, o queramos que lo estén, y que contribuyan al desarrollo integral. Además, como docentes debemos adquirir ciertas estrategias y habilidades que nos permitan la observación continua a todos y cada uno de nuestros alumnos y que nos ayuden a corregir a aquellos que por diversas razones, como por ejemplo falta de comprensión del ejercicio, presenten ciertas dificultades a la hora de llevarlo a cabo de la manera correcta. La temática que da nombre al blog impartida en forma de asignatura, pretende cumplir todo lo anterior.

Las actividades planteadas para el día de hoy en mi aula, engloban una ejecución sencilla, cuyo fin para los niños y las niñas de la etapa es la imitación, la coordinación motriz, y para los docentes es la de orientarse en la observación en el desarrollo de una actividad con movimiento a nivel individual o grupal, buscar errores y saber corregirlos en caso de que algún alumno o alumna presente cualquier tipo de dificultad. 

A continuación se describen las actividades, acompañadas de observaciones complementarias requeridas para su comprensión, así como los objetivos que se pretenden en cada una, partiendo del objetivo principal el cual se centra en la imitación. 

ACTIVIDAD 1. IMITACIÓN GESTUAL 

Descripción
Dispuestos en círculo, el alumno o alumna debe imitar los gestos  y los movimientos que el profesor realiza. Se puede hacer de uno a uno (profesor-alumno/a), o en grupo (profesor-alumnos/as). Para realizar la acción, además es importante tener en cuenta que:

-       El profesor quiera pedir imitar la acción a través del efecto “espejo” (lo que supone utilizar para el gesto la parte de nuestro cuerpo contraria a la que mueve el profesor para conseguir dicho efecto.)
-       Si por el contrario propone realizar el gesto exacto, con la misma parte del cuerpo que está utilizando él (misma mano izquierda, mismo brazo derecho, mismo pie…) convirtiendo tal efecto, contrario al de “espejo”. 
Observaciones complementarias
Esta actividad supone un pequeño reto para niños y mayores al necesitar de cierta concentración en cuanto a lo que pide la otra persona (en este caso el profesor), para poder así imitar el gesto o el movimiento adecuadamente. No se utiliza el mismo lateral de nuestro cuerpo si nuestra pareja pide "efecto espejo" que si, por el contrario, se solicita la acción con la misma parte del cuerpo que está utilizando la otra persona. Esto conlleva, a su vez a partir de los conocimientos previos de los alumnos y alumnas, ya que, para la realización de esta actividad se requiere como base haber interiorizado conceptos tales como izquierda, derecha y efecto espejo, así como un desarrollo cognitivo que permita saber posicionar la acción que se requiere dentro del plano en el que se debe llevar a cabo.

Debemos aprender que, si realizamos esta actividad en pareja, si ésta por ejemplo levanta su mano derecha y nos pide que hagamos lo mismo con la misma mano que está utilizando, a efecto visual y encontrándonos uno enfrente del otro, se verá perfectamente cómo se produce un efecto asimétrico al tener que utilizar la mano de su plano corporal contrario, pareciendo así que se levanta la mano contraria a la que utiliza la otra persona, mientras que el del espejo es simétrico dado que estamos uno enfrente del otro y da sensación de paralelismo.

No obstante, es curioso observar que, si nuestro contrario nos pide que le imitemos con el mismo lado y parte del cuerpo que está utilizando él, nuestro cuerpo siempre tenderá, en un primer momento, a realizar el efecto espejo como acto reflejo. Este tipo de actividad se puede realizar con un grupo de personas indeterminado ya que no es necesario trabajarlo sólo en pareja, aunque quizá de esta última forma, se aprecie mejor el efecto resultante. 

Finalidad
La finalidad básica que se pretende es la imitación. Además de esta, son diversos los objetivos que encierra esta actividad y que deben formar parte de la doble intención que busca el docente para favorecer el desarrollo de los niños y las niñas de su aula. A este respecto podemos comentar qué otros objetivos se trabajan, descubriendo así la importancia que conlleva su planificación, desarrollo y correspondiente evaluación. 

Gracias a este tipo de actividades, se está motivando la maduración psicológica al reconocer los movimientos que realiza la otra persona, en cuanto a percepción y procesamiento de la información recibida se refiere. A su vez, se motiva la maduración física y la coordinación motriz, ya que al reconocer los movimientos no sólo los podrá imitar sino que conseguirá mejorar la coordinación y la precisión de los mismos. 

Por otro lado, trabajar en pareja en esta actividad presenta importantes beneficios para el desarrollo social de los niños y las niñas, y posibilita la cooperación y coordinación física entre los compañeros/as, debido a la interacción creada, ayudando además a fomentar la confianza y la improvisación. 

Por último, se práctica el ritmo. Sea en pareja o en grupo, la imitación de gestos y movimientos que realiza una persona provoca en las demás una continuidad en sus movimientos que puede variar en tiempo y en ritmo. Por este motivo, el docente podrá considerar esta herramienta que ofrece la actividad como un referente para el desarrollo musical en la etapa infantil, donde el cómo se realicen los movimientos realizados son clave para el aprendizaje en éste ámbito. 

Como objetivos para el docente, se contempla esta actividad como una herramienta donde el mismo pueda poner en práctica sus estrategias de corrección en aquellos niños y niñas que presenten dificultades a la hora de seguir la ejecución de los movimientos o gestos. 

ACTIVIDAD 2. DISONANCIA COGNOSCITIVA

Estamos acostumbrados a que exista coherencia entre lo que una persona sabe, cree o siente y lo que realmente hace. En cuanto al término “disonancia cognoscitiva”, Festinger  plantea que “la disonancia implica falta de compatibilidad o de proporción entre la manera de sentir, de pensar y/o de actuar de una persona”. (Festinger, L., 1957). Plantea la tensión que percibe una persona al mantener, al mismo tiempo, dos actitudes que entran en conflicto, o un comportamiento que está en conflicto con sus actitudes.  La motivación que surge para reducir la disonancia, se debe a la tensión psicológica que se establece en el sistema cognitivo de una persona al encontrarse con una incoherencia interna. En resumen, el término se refiere a la percepción de incompatibilidad de dos cogniciones simultáneas, pudiendo impactar en nuestras actitudes, siempre que no exista una armonía, congruencia o consonancia interna.

Ejemplo: en España, decir “sí” conlleva utilizar la voz, o mover la cabeza de arriba abajo en señal de afirmación, o ambas a la vez, mientras que, para negar, también se usa la voz pero se gira la cabeza de un lado hacia otro. En la tradición Búlgara, decir “sí” o “no” conlleva movimientos contrarios a los de la tradición española, es decir, para el “sí”, el movimiento de cabeza se realiza girando de un lado hacia otro (izquierda-derecha), mientras que para el “no”, se mueve en sentido arriba-abajo. Las costumbres de cada una de estas dos culturas, han dado lugar a dos cogniciones simultáneas compatibles, pero si, las personas de una cultura intentan responder como la de la otra, se crea una incoherencia interna dando lugar a incompatibilidad cognitiva entre lo que se dice, y el gesto que verdaderamente se debe hacer. Se puede afirmar que se produce, por tanto, una tensión psicológica y cognoscitiva que requiere de una mayor concentración para poder reducir la disonancia o incoherencia creada entre las dos cogniciones planteadas a la vez en una misma persona. 

La actividad planteada en esta ocasión consiste en responder de uno en uno a las distintas preguntas que se planteen, siguiendo la tradición búlgara.  

Finalidad
Lo que se pretende, es eliminar la tensión surgida en el interior de la persona respecto a una disonancia cognitiva creada, intentando restablecer así el equilibrio inicial. Cuando se dan a la vez cogniciones o conocimientos que no encajan entre sí por alguna causa, sean niños o adultos, automáticamente las personas tendemos a esforzarnos por lograr que encajen de alguna manera y así reducir la disonancia. Cuando acontecen nuevas cosas en nuestras vidas, o recibimos información nueva sobre algo, se crea al menos en el momento una disonancia con el conocimiento que ya existe en nuestro cerebro o con la cognición referente a una conducta determinada ya interiorizada. 



 A este respecto, por tanto, se puede deducir que, en los niños y las niñas en la etapa infantil se presentan multitud de disonancias cognitivas al estar recibiendo constante información nueva, que deben implementar y compatibilizar con la información ya recibida con anterioridad. Y dado que nadie tiene control completo y perfecto sobre la información que le llega y sobre los acontecimientos que suceden en torno suyo, es importante influir en la manera en que ésta llega a los demás, posibilitando la reducción de un gran conflicto entre dos cogniciones.  

No obstante, también se debe considerar que desde el papel pedagógico, es imprescindible servir de andamiaje en el aprendizaje de los niños y las niñas, por lo que, dando lugar a formas y estrategias que ayuden a los niños y las niñas a implementar la información nueva a su sistema cognitivo, reducirá su conflicto interno o al menos, se contribuirá a que este conflicto se mantenga el menor tiempo posible.

ACTIVIDAD 3. DIRIGIR AL COMPAÑERO

Descripción
Se dispone a los alumnos en pareja uno en frente del otro. Uno de los dos, se convierte en la persona dominante y mediante su movimiento corporal a través de los pies, guiará el movimiento del compañero por todo el espacio. Primero se realiza manteniendo los ojos abiertos del compañero no dominante, y después con los ojos cerrados.

Observaciones complementarias
Con esta actividad, es curioso observar cómo el movimiento y la acción de una persona va a guiar los movimientos y las acciones de la otra. Pero debemos tener cuidado en los efectos que se producen al ejecutar esta actividad. 

Me explico...
La finalidad ejecutiva es guiar al compañero por lo que, si la persona de referencia anda hacia delante comenzando el paso con el pie derecho, la otra por inercia se moverá hacia atrás con su pie izquierdo. Si por el contrario, anda hacia atrás comenzando con cualquiera de los dos pies, el efecto que produce en el compañero es que éste comience a moverse hacia delante, dando el primer paso con el pie contrario. Si el desplazamiento se realiza de un lado hacia el otro se produce un efecto ya conocido como el “efecto espejo”.  

En caso de que las dos personas que conforman la pareja, con los brazos prácticamente estirados se sujeten ambas por los hombros, crearán un movimiento volante que facilitará la ejecución de estos y otros movimientos.

En cualquiera de las dos variantes a través del movimiento se crea una sucesión y un ritmo que permiten que la pareja, a través de la persona dominante, pueda trasladarse por el espacio a partir de los movimientos anticipados de ésta última. Al ejecutar la actividad, se podrá observar cómo no es necesario dar ninguna referencia al compañero para moverse ya que, sólo depende de la persona de referencia para que la otra se mueva de una forma u otra. 

Finalidad
La finalidad básica es el movimiento. No obstante, podemos observar que no es necesario utilizar la voz para dar órdenes, ya que, con un solo gesto o una sola acción, somos capaces de guiar el movimiento de nuestro compañero o compañera. Por tanto, para conseguirlo es muy importante que, dentro de la pareja formada, la persona dominante tenga claro qué va a hacer y que pretende que haga su compañero, sabiendo anticiparse en el movimiento para poder conseguir guiarle de manera correcta. Si sabemos anticiparnos a una acción, la propia inercia trasladará a la otra persona por el espacio, o hará que haga un movimiento o gesto concreto. 

Una vez que la actividad marcha correctamente, se podrá observar cómo también se trabaja el ritmo y el tempo ya que, en definitiva, no sólo se conseguirá guiar el movimiento de otra persona en el espacio, sino que también éste mismo se realizará con la regularidad que determine la persona dominante en la ejecución. De esta forma, los niños y las niñas no sólo estarán aprendiendo coordinación motriz, confianza y seguridad en uno mismo y en los demás, sino que también estarán adquiriendo conocimientos musicales.

Esta actividad también puede desarrollarse de manera grupal, aunque esto incrementa en mayor medida el nivel de dificultad tanto en la observación como en la ejecución de la acción, por eso resulta interesante llevarlo a cabo en pareja y ver el efecto que produce la realización de la misma. 

Y lo que no sabíamos es que, esta sesión...¡iba a dar pie a todas las demás! Aprenderemos bailes que implementaremos y practicaremos en pareja, utilizando el "efecto espejo" y el "efecto mismo lateral";  donde uno de los dos, se convertirá en persona dominante que guía mientras que la otra que se deja llevar; donde nuestra mente entrará en conflicto y nuestros cuerpos pedirán coordinación y confianza para, en definitiva, poder bailar.

***Festinger, L. (1957). A theory of cognitive dissonance. Stanford, CA: Stanford University Press. 

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